Biondini Define: «Gobierno de Macri e injerencia extranjera»

«Biondini Define» es un nuevo segmento audiovisual del Partido Bandera Vecinal, que difunde la posición de nuestro Líder, Alejandro Biondini (Kalki), sobre cuestiones de actualidad y doctrina.

En esta edición, Kalki aborda el tema: «Gobierno de Macri e injerencia extranjera», exponiendo cómo se controla y maneja el discurso del actual mandatario y de sus ministros. La palabra de nuestro Presidente va a ser tomada, como en este caso, de diversas charlas, actos y eventos del Movimiento.

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Ser Nacionalista

Ser Nacionalista - Por Alejandro Biondini (Kalki)

Hoy nos convoca el tema “Ser Nacionalista”, una cuestión trascendente no sólo en cuanto a nuestra identidad ideológica, sino en especial respecto a nuestro compromiso de vida. Porque no venimos a hablar del Nacionalismo en términos meramente abstractos o genéricos, sino del Nacionalismo como identidad existencial. Cuando decimos “Ser Nacionalista”, queremos referirnos al Pensar, al Sentir y al Vivir como Nacionalistas. Sabiendo, por supuesto, que la Vida es Lucha.

Lamentablemente, estamos inmersos en una época oscura, donde la decadencia, la corrupción, la ignorancia, el desánimo y la confusión parecen ser los signos dominantes. Pero no arribamos a estos tiempos nefastos por casualidad sino como fruto del planificado y permanente accionar de quienes pretenden sumir a nuestro pueblo en el colonialismo cultural, político y de todo orden, como condición indispensable para someter y desmembrar a nuestro país.

De allí que Ser Nacionalista en la Argentina de hoy equivale a Ser Disidente, a ejercer una heroica y a la vez peligrosa disidencia con el actual estado de cosas. Porque tanto nosotros, los Nacionalistas, como ellos, los enemigos internos y externos de la Patria, sabemos que el Nacionalismo es el único camino para sacar a nuestro país de la postración y de la dependencia.

Las tergiversaciones del sistema

Por eso, en los últimos años, y dada la evidente crisis de autoridad y representación que sufren las fuerzas y figuras de la politiquería local que responden a ideologismos ya perimidos, vemos como encumbrados voceros y personeros del sistema han pretendido tergiversar o mancillar de distintas maneras el significado de lo que es el nacionalismo.

Siendo el Nacionalismo un ideario que se funda en pilares básicos y vertebrales como su creencia en Dios y su fidelidad a la Patria, asistimos, por ejemplo, a la dialéctica absurda y descarada de personajes pertenecientes al marxismo que ahora se presentan como “nacionalistas revolucionarios” o incluso reconocidos maoístas que dicen sostener un “nacionalismo popular”. Y decimos que esa dialéctica es falaz, perversa y descarada porque quienes integran las filas del denominado materialismo científico son ateos, para ellos la religión es el opio de los pueblos, y además son internacionalistas, es decir, reniegan en realidad del concepto de Patria, más allá de sus públicas declaraciones. En otras palabras, los valores de Dios y Patria son antagónicos con su pensamiento, por lo que jamás podrían definirse como nacionalistas de ninguna índole.

Y por el otro lado, vemos que también muchos liberales, del liberalismo apátrida y capitalista, vienen haciendo abuso del término nacionalista para despojarlo de cualquier contenido trascendente, que tenga que ver con su verdadera esencia y naturaleza en cuanto a portador de un profundo cambio de estructuras en lo político, lo económico y lo social con sentido nacional, para dejarlo reducido a una suerte de patrioterismo hueco y barato que sólo se saca a relucir en determinadas efemérides o ante ciertos eventos deportivos.

Es en definitiva, la típica acción de pinzas de este sistema colonial, de un sistema, reiteramos, en crisis de autoridad y representación, que trata de despersonalizar, de vaciar de contenido o de llevar confusión y contradicción al único ideario que puede traerle problemas estratégicos o que puede afectar de raíz sus intereses, que es el Ideario Nacionalista.

Fundamentos del Nacionalismo

Alejandro BiondniPor ello, y para que nadie se llame a engaño, es prioritario que definamos los valores y principios en los que se funda el Nacionalismo y sobre todo, qué es Ser Nacionalista Argentino.

Digamos, en primer lugar, que la palabra Patria viene del latín Pater, Padre; es decir, la Patria es la obra, el legado inmortal de nuestros Patres, de nuestros Padres, esto es, de los fundadores de la Patria. Es un legado espiritual, es un legado de sangre y es un legado de suelo. A los Padres de la Patria los Patriotas los honramos como nuestros próceres, como aquellos a quienes gracias a su lucha, su sacrificio y muchas veces hasta su martirio, permitieron que hoy tengamos una Nación llamada Argentina. Y precisamente la Nación no es otra cosa que la vigencia actual de la Patria, a través de la Comunidad de los Nacionales.

Para ser un Nacional no basta, según nuestro criterio, con haber nacido dentro de los límites territoriales de nuestro país o haberse nacionalizado, sino que los Nacionales son los Bien Nacidos, los auténticos Patriotas, es decir, los fieles al legado de los Padres. Por eso, lamentablemente, no todos los que tienen una ciudadanía formal argentina se comportan como Nacionales. En los hechos, pueden ser habitantes, hayan nacido o no acá, habitan sobre el suelo argentino pero no lo aman, ni lo defienden ni lo sienten. Son habitantes pero no son Ciudadanos, en el sentido trascendente del término. Porque un Ciudadano es alguien que realmente quiere a su país, de allí que Ser Ciudadano y Ser Nacional para nosotros debería ser sinónimo.

Y los Nacionalistas somos aquellos Ciudadanos, aquellos Nacionales que llevamos nuestro amor por la Patria al grado de mística, doctrina, compromiso, lucha y militancia. Los Nacionalistas somos la fuerza motriz y en determinados casos incluso la última línea de defensa, el último batallón de la Comunidad de los Nacionales, en otras palabras, de la Nación misma.

En quienes siguen las ideologías o ideologismos habituales del sistema, las preguntas o preocupaciones recurrentes suelen ser: ¿qué beneficios obtengo del poder? o ¿cuándo llegaré al poder? o ¿qué obtendré al llegar?…, en el verdadero Nacionalista la pregunta o preocupación diaria en cambio es: ¿qué hice ayer, qué estoy haciendo hoy y qué haré mañana por el bien de mi Patria?

Porque desde el fondo de nuestra historia, por el Nacionalismo pasa el meridiano de la lucha de la Patria contra la antipatria. El Nacionalismo es el antídoto ante las falacias imperialistas y globalizantes. El Nacionalismo es la auténtica doctrina libertaria para este siglo XXI, es el camino hacia nuestra libertad nacional e individual, es el camino hacia la revolución integral.

Nacionalismo es Patriotismo Militante

De allí que frente al planteo: ¿Qué es Ser Nacionalista?, respondemos:

Ser Nacionalista, tal como lo definiera alguna vez ese gran maestro de juventudes que fue el Dr. Alberto Ottalagano, es sostener “una concepción Argentina de lo Argentino y del mundo, en función de lo Argentino”, es decir, en función de las tradiciones, de los intereses y de los objetivos históricos de la Nación Argentina. Y cuando decimos sostener, queremos significar llevar esa concepción al grado de mística, lucha y compromiso. El Nacionalismo no es sólo Patriotismo, el Nacionalismo es Patriotismo Militante.

Ser Nacionalista - Por Alejandro Biondini (Kalki)

Ser Nacionalista es creer en Dios, es honrar a la Patria. Ser Nacionalista es amar y ser miembro del Pueblo. Ser Nacionalista es promover el Trabajo y repudiar la explotación y la usura. Ser Nacionalista es defender los pilares de la Familia y del Orden Natural. Ser Nacionalista es luchar por la Vida, contra el aborto, garantizando a cada argentino sus Derechos Humanos desde el mismo momento de su concepción hasta su deceso. Ser Nacionalista es cuidar y respetar la ancianidad, valorando el esfuerzo y la sabiduría de nuestros mayores. Ser Nacionalista es alentar el Estudio, el Deporte y las Costumbres Sanas en nuestra Juventud, combatiendo la ignorancia, las drogas o cualquier forma de degradación y sometimiento hacia las nuevas generaciones. Ser Nacionalista es practicar las virtudes de la humildad, del servicio, del sacrificio y del amor al prójimo. Ser Nacionalista es, fundamentalmente, cumplir todos los días con la obligación de dar el Ejemplo.

La línea San Martín, Rosas, Perón

El Nacionalismo Argentino es el portador de una heroica tradición nacional, lleva en sus venas el mandato de sangre de los fundadores y líderes de nuestra nacionalidad.

La Idea Nacionalista se forjó en el sable libertador del General San Martín y alcanzó en el siglo XIX su pináculo más alto, su concreción histórica, con la Confederación presidida por el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, en donde Nacionalismo y Pueblo, Pueblo y Nacionalismo regían los destinos de la Patria. Y vino después la traición, el odio liberal y la intervención extranjera que persiguió al hombre de nuestra tierra. Costó muchas generaciones, generaciones enteras, que nuevamente Nacionalismo y Pueblo volvieran a ser una misma cosa. Contra toda resistencia surgieron los primeros revisionistas, por aquello de que “la Historia es la memoria de la Patria”, y el Nacionalismo como Idea fue ganando otra vez voluntades, pero no alcanzó a sintetizarse en una doctrina orgánica. De hecho existía una disociación entre el Nacionalismo sentimental y telúrico del Pueblo y el Nacionalismo de esos bien intencionados sectores, que no alcanzaron a plasmar sus ideas, hacerlas carne, en las grandes mayorías populares. Tampoco el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen, surgido de los sectores medios e integrador de gran parte de las nuevas masas inmigratorias, pudo consolidar un ideario patriota y un proyecto nacionalista, y finalmente debió resignar su continuidad en manos del alvearismo proliberal y antipersonalista, sucumbiendo finalmente en su segundo mandato por su misma debilidad e inoperancia, las traiciones del propio partido y el accionar digitado desde las sombras por las fuerzas de la antigua oligarquía.

Al derrocamiento de Yrigoyen y al fracasado intento corporativista de Uriburu, le siguió una larga década infame, a la que puso fin la Revolución del 4 de junio de 1943. Pero es únicamente con la llegada al poder presidencial en 1946 del entonces Coronel Perón, cuando la Idea Nacionalista logra otra vez encarnarse y sintetizarse: Una Nación, un Pueblo, un Líder. A partir de allí, la Idea Nacionalista encuentra un nuevo cauce e inaugura un nuevo ciclo a través del ideario Nacional Justicialista, a través de basamentos doctrinarios y filosóficos que fueron vilmente traicionados y tergiversados por los actuales dirigentes del partido justicialista, que ya no representa en nada al legado de su propio fundador.

Y he aquí, entonces, el desafío histórico para el Nacionalismo Argentino de nuestros días: constituirse en el necesario heredero y continuador, en una nueva etapa del Movimiento Nacional, de la obra insigne y señera de San Martín, Rosas y Perón. Porque el pueblo Nacionalista es el mismo pueblo de las guerras de la Independencia Nacional, es el mismo pueblo de la divisa punzó que no se doblegó ante ningún poder extranjero, es el mismo pueblo del 17 de octubre y del 2 de abril.

Ser Nacionalista es ser un Argentino pleno, es ser un Argentino libre que lucha por la definitiva liberación de su Patria.

Raíces milenarias del Nacionalismo

El Nacionalismo es también el portaestandarte de una tradición occidental milenaria. Cada nacionalista Argentino debe ser consciente y estar a la altura de ese legado.

Nuestra Patria no surgió por generación espontánea, siendo su antecedente inmediato el Virreinato del Río de la Plata, una herencia que evoca un mandato de grandeza tantas veces despojado y traicionado, el mandato de una Argentina que aún sigue siendo un gigante dormido, pero al que debemos despertar. Una grandeza que nada tiene que ver con afanes expansionistas o colonialistas, sino, por el contrario, con la intrínseca grandeza de la Nación libertadora de medio continente.

Desde esa perspectiva, desde esa cosmovisión, el Nacionalismo hunde sus raíces en Grecia, cuna de las ciencias y de las artes, de la superación de la materia, de la exaltación del espíritu, de la armonía. “Todo en su medida y armoniosamente”, decía el General Perón. Bebe de quienes como Sócrates, Platón y Aristóteles hicieron de la moral y de la ética un culto.

El Nacionalismo crece en Roma y de allí toma la monumental concepción del Estado. Marcha con su legiones “de cara al cielo pero con los pies en la tierra”, llevando la tradición occidental al mundo.

Arriba a Iberia, y allí se funde con los celtas y con los moros. Pero es con la revelación de Cristo cuando el Nacionalismo encuentra su destino misional y su plasmación perfecta. Hecho Fe, hecho Raza, hecho Idioma, con la Cruz y con la Espada constituye una nación y llega a nuestra América. Y allí, la sangre del español y la sangre del indio dan lugar al nacimiento de nuestro gaucho federal, cuya tenaz simiente persiste y sobrevive a las masacres liberales que siguieron al derrocamiento de Rosas, para encarnar casi un siglo más tarde, junto a los hijos y nietos bien Argentinos de laboriosos inmigrantes europeos, al descamisado del 17 de Octubre de 1945.

El Nacionalismo también toma de Prusia, de Federico el Grande, el concepto vertebral de que “el gobernante debe ser el primer servidor del Estado”. Y concreta un corporativismo social, una doctrina del trabajo, que no es sino la versión autóctona, estrictamente tamizada de acuerdo a nuestra idiosincracia e identidad nacional, de la Carta del Lavoro de Benito Mussolini.

El Nacionalismo es, asimismo, la mejor traducción de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Equilibra el concepto del individuo con la sociedad, el concepto de interés particular con interés social. Y además el Nacionalismo es la síntesis armoniosa de lo nacional con lo universal. No dudamos en proclamarlo: ¡Qué extraordinario es ser Nacionalista!

Nuestro honor es la Lealtad

Ser Nacionalista - Por Alejandro Biondini (Kalki)Algunos dicen que en nuestro país la sangre seca rápido, nosotros respondemos que la sangre de nuestros Héroes y de nuestros Mártires no se negocia y que ellos marchan espiritualmente en nuestras filas, alentándonos con su ejemplo en las horas difíciles, marcando a fuego el carácter y el rumbo de nuestra lucha.

Los Nacionalistas hacemos un culto de la Lealtad, porque la Lealtad es lo único que dignifica al hombre. Por eso el verdadero Nacionalismo es el que ha tomado la bandera de sangre de tantos miles y miles de camaradas que en nuestro territorio continental, en nuestras irredentas Islas Malvinas y en el mundo, entregaron sus vidas en el frente de batalla con una consigna grabada en su corazón: Nuestro Honor es la Lealtad.

Cada Nacionalista Argentino lleva el mandato de una Revolución inconclusa, lleva el mandato de una Nación rebelde y de un Pueblo Líder, de un Nuevo Orden, capaz de dar unidad de concepción y de acción al surgimiento victorioso de la Gran Argentina.

Donde hay una voluntad, hay un camino

Seguramente, no van a faltar los agoreros que nos digan y traten de convencernos que ese surgimiento, en medio de la oscuridad y mediocridad de estos tiempos, se torna imposible. Pero la misma historia de la humanidad nos demuestra que aquellas cosas u objetivos que algunos juzgaron como imposible, fueron después las grandes realizaciones de quienes tuvieron el valor, la voluntad y la tenacidad para ser artífices de su propio destino.

Ser Nacionalista - Por Alejandro Biondini (Kalki)Desde Bandera Vecinal estamos convocando a una gesta que excede lo meramente partidario, porque el partido no es otra cosa que un instrumento, que un medio, al servicio de la Causa Superior que nos hermana. Estamos convocando al Despertar Argentino, a la gesta de poner en marcha una nueva etapa del Movimiento Nacional, único camino para alcanzar la liberación de nuestra amada Patria. Muchos de nosotros venimos de largos y duros años plagados de persecuciones, proscripciones y atropellos de todo tipo.

Pero las adversidades sólo lograron fortalecernos y ya demostramos que pudimos quebrar la estrategia proscriptiva del enemigo en ámbitos donde éste se creía invencible. Ahora, más que nunca, no hay que aflojar, los años venideros son claves y si persistimos, vamos a alcanzar finalmente el triunfo. Un triunfo sin cadenas, sin compromisos espúreos, un triunfo de hombres y mujeres libres.

No importa cómo los lenguaraces del sistema nos etiqueten, califiquen o descalifiquen, no importa que aún aquellos que dicen compartir algunos de nuestros postulados estén ganados por el pesimismo y la resignación. En Bandera Vecinal no estamos dispuestos a agachar la cabeza y seguir al rebaño. Es mejor vivir un día como león que toda una vida como cordero.

Nosotros somos el Nacionalismo Social en marcha, nosotros somos el Patriotismo Militante, nosotros somos los hombres y la mujeres de la Cuarta Posición, los pioneros de una nueva etapa del Movimiento Nacional. La palabra imposible no figura en nuestro diccionario, porque estamos convencidos que donde hay una Voluntad hay un camino.

¡Argentina Vencerá!

Alejandro Carlos Biondini

Alejandro Carlos Biondini
Presidente del Partido Bandera Vecinal en el Orden Nacional
Artículo publicado en el Periódico Bandera Nº 1 (Octubre 2015)

(Audio) Reportaje al Prof. Darío Coria en AM 1140

(Audio) Reportaje al Prof. Darío Coria en AM 1140

El Prof. Darío Coria estuvo en los estudios de la AM 1140 y habló sobre el Caso Nisman y distintos aspectos de la actualidad nacional.

El miércoles 21 de enero, el Prof. Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura de Bandera Vecinal, fue entrevistado a lo largo de una hora en el programa «Nosotros y la Actualidad» conducido por el periodista Daniel Ortiz y emitido por AM 1140 Radio La Luna.

En el reportaje, el Prof. Coria expuso la posición del Partido en el caso de la muerte del fiscal Alberto Nisman, y luego desarrolló en profundidad distintos aspectos del programa económico nacionalista de Bandera Vecinal y la visión del movimiento respecto de los poderes mundialistas que hoy oprimen a la Argentina.

Compartimos el audio con la entrevista completa:
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¡Argentina Despierta!

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El Nacionalismo Revolucionario en el amanecer de la Patria Grande – Por Prof. Darío Coria

El Nacionalismo Revolucionario en el Amanecer de la Patria Grande - Por Prof. Darío CoriaEl Nuevo Orden Mundial nos domina en pleno siglo XXI de tres maneras concretas: A través del capitalismo usurero y expoliador de riquezas; a través de inorgánicas y falsas democracias; y a través de todo un aparato educacional-cultural y propagandístico de corte colonial, totalmente ajeno al Ser Nacional.

En este sentido el Dinero es la herramienta, o mejor dicho, el arma letal por el cual la Plutocracia Internacional somete a los diferentes pueblos. Esto es así de contundente porque en la perversa lógica del sistema capitalista los internacionalistas crean Dinero de la nada, porque se reproduce exponencialmente a través del ejercicio de la usura y del endeudamiento permanente, monopolizando su despótico uso a través de los denominados bancos centrales de los países y a través de los diferentes organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

A su vez es mentira que existan hoy en día democracias como formas de gobierno. Lo que verdaderamente existen son oligarquías nacionales revestidas con formalidades democráticas. Hay falsas democracias absolutamente subordinadas a las Altas Finanzas Internacionales, al denominado por expertos Imperialismo Internacional del Dinero, los verdaderos amos del Universo. En consecuencia, la mayoría de los enfrentamientos que se presentan a escala mundial, si efectivamente son reales, no constituyen disputas genuinas entre Estados o Naciones, sino entre facciones de la misma Plutocracia Internacional.

Y vaya si esto es así en la Argentina tributaria y vasalla de la Usura Internacional; en la Argentina totalmente dócil a las elites globalizantes; en la Argentina en donde la corrupción y la inmoralidad son moneda corriente; en donde la pobreza, la indigencia, las contaminaciones y la entrega de nuestro patrimonio nacional a diferentes corporaciones internacionalistas están a la orden del día. Y en donde el kirchnerismo representa sin lugar a dudas lo más claro y definido en materia de corrupción y cipayismo.

Entonces ¿cuál sería el remedio ante tan agonizante enfermedad? No hay demasiadas opciones, es más, hay una sola: Romper con el actual Sistema o Régimen de Dominación Mundial (Sistema que tanta destrucción y pobreza genera en el mundo). No hacerlo, o querer “reformarlo” sería como querer darle a un paciente una aspirina cuando en realidad se trata de operarlo. En esa ruptura está entonces la verdadera opción, si se quiere terminar con el drama de esta Argentina postrada y al borde de la disolución nacional.

Y esto es lo que precisamente sostiene Bandera Vecinal. En este sentido, en una de sus famosas proclamas de difusión y propaganda que lleva por título ‘AL PUEBLO ARGENTINO’, se sostiene:

“Bandera Vecinal es un Partido Político Nacionalista fundado por hombres y mujeres patriotas, hartos de las traiciones y corrupción de los dirigentes y partidos de siempre, que decidimos trabajar activamente en defensa de nuestra Comunidad. Nuestro Líder en el orden nacional es Alejandro Carlos Biondini, un dirigente patriota de intachable trayectoria, combatido por los dirigentes del sistema por defender siempre los valores nacionales y decir lo que nadie se atreve: Que la Argentina debe ser para los Argentinos, y no tenemos que permitir que sea entregada o sometida por poderes extranjeros”.

La proclama partidaria precisa además: “Como Nacionalistas sostenemos cuatro principios esenciales: La Soberanía Política; la Independencia Económica; la Justicia Social y la defensa de los Valores Nacionales. Bandera Vecinal sostiene una Cuarta Posición ideológica. No está ni a la derecha, ni a la izquierda ni al centro del actual sistema de corrupción. Está en la vereda de enfrente, absolutamente enfrentado con los personeros de este régimen colonial decadente, aunque se presenten como oficialistas u opositores”.

“Nuestro Partido se opone firmemente a quienes lucran con la desgracia del Pueblo y la dependencia de la Patria, a quienes roban impunemente desde los cargos públicos, a quienes son incapaces de asegurar el Orden, a quienes consienten la depredación de nuestros recursos naturales, los hechos del narcotráfico, la delincuencia cada vez más manifiesta, y a quienes pretenden imponer un sistema tiránico donde la libertad de opinión y de pensamiento estén prohibidas”.

Por último, la proclama concluye así: “Bandera Vecinal aspira a una Argentina Justa, Libre y Soberana. Y en la prosecución de esta meta final los integrantes del Partido comprometen su esfuerzo y su militancia en la firme convicción de que allí donde hay una Voluntad también hay un Camino”. Esto es ni más ni menos que poseer una verdadera postura revolucionaria. O sea, hacer una revolución hoy en día significa realizar la sustitución del orden plutocrático-liberal-capitalista vigente en nuestro país por un Nuevo Orden revolucionario social-patriótico.

Vale decir, cambiar las pautas sociales decadentes del régimen por nuevas fuerzas motoras, por nuevas fuerzas superadoras, creadoras de un singular e impetuoso espíritu que reintegre a la Argentina por el camino de la libertad absoluta. Y precisamente alguien debe encausar toda la energía generacional del presente hacia su destino de poderío; y ese alguien no puede ser sino un movimiento político revolucionario que haya interpretado la realidad de la historia y que se identifique con la Nación al punto de que sean inseparables.

Una verdadera Revolución Nacionalista siempre debe tener un profundo sentido de duración, es decir, debe comprender la importancia de perpetuarse en la historia y establecer el cambio para siempre. El verdadero Nacionalismo es aquel que tiene una fuerte impronta Socialista, el que profesa un muy profundo contenido de Justicia Social, de amor a la Nación en un sentido de amplia reivindicación de honor y de dignidad, el que se opone abiertamente al mundialismo capitalista y a la falsa dialéctica/praxis marxista (las dos caras de una misma moneda).

A su vez, y en esencia, político no es el intelectual frío de la dura circunstancia de tener que alcanzar el poder. Tampoco es político el subversivo, el anárquico, el revoltoso, el desdeñoso del fondo doctrinal e ideológico de la revolución. Político es el que armoniza, en su propia persona, y en un gran movimiento, la fuerza organizada como medio hacia el Poder con la capacidad interpretativa y creativa que exige la fundación de un Nuevo Orden.

¡Compatriotas! Bandera Vecinal, como movimiento político de resuelto espíritu de lucha, cataliza la Argentinidad como bandera de lucha y de victoria. Predica un Nacionalismo Social conforme a una esencia anti-sistémica. Propone la Comunidad Organizada, el Bien Común por encima de cualquier sectarismo egoísta, una Argentina para los argentinos libre de toda forma de dominación extranjera.

Debemos entender que al estar unidos y fortalecidos el Orgullo Nacional común a todos será como una verdadera coraza de acero indestructible. Encolumnados detrás de un auténtico movimiento político la férrea voluntad de vencer será total. Y motivados por la consolidación de una Argentina fuerte, haremos sentir con bravura nuestro destino de grandeza.

¡Compatriotas! La lealtad a los principios rectores del Nacionalismo, ganando la calle con arrojo y valentía para generar conciencia en el pueblo y para cambiar nuestra decadente realidad actual, sirve de base para el verdadero y profundo cambio social. Pero para comprender este hermoso sacrificio primero se debe tener un sincero cambio interno. Estar plenamente identificados y esclarecidos por la causa a defender, por lo que amamos, por lo que sentimos, por lo que es nuestro, construyendo una personalidad noble y una voluntad firme que sea el motor para trascender como verdaderos patriotas. Siempre reivindicando a los que dieron el ejemplo, a los Arquetipos, a los Referentes Históricos.

Por eso sigamos luchando a paso firme y día a día para que el Bien Común se establezca definitivamente con el total esclarecimiento de la Comunidad Nacional sobre la farsa de los tradicionales partidos políticos. Que son cáscaras vacías, que vomitan un sistemático discurso pseudo-democrático, que esconden una escandalosa e inocultable corrupción organizada y que representan una recalcitrante oligarquía económica, con gobernantes ilegítimos que cumplen al pie de la letra la agenda del tiránico Poder Mundial del Dinero.

Prof. Darío Coria
Partido BANDERA VECINAL
Secretario de Cultura y Educación
Conductor del programa «Estirpe Nacional»