Acerca de Darío Coria

Profesor de Historia, Secretario de Educación y Cultura de Bandera Vecinal y conductor del ciclo radial "Estirpe Nacional".

Día de la Soberanía Nacional: La Argentina del Honor y de la Libertad

El Nacionalismo de Rosas

20denoviembre-465x640En el marco de una profunda guerra civil entre unitarios y federales, y ante la conmoción nacional que produjo el asesinato del prestigioso caudillo federal Facundo Quiroga, el 7 de marzo de 1835 la Sala de Representantes de la ciudad de Buenos Aires nombró a Juan Manuel de Rosas como gobernador de la provincia de Buenos Aires con la suma del poder público y por un período de cinco años. El día 13 de abril asumió con el encargo de las Relaciones Exteriores, ejerciendo un mandato enérgico y decididamente patriótico que se prolongará a lo largo de diecisiete años ininterrumpidos. Su política nacionalista chocaba abiertamente contra los intereses imperialistas de las principales potencias mundiales europeas.

El 18 de noviembre de 1835 Rosas dictó la Ley de Aduanas, de espíritu proteccionista, en la cual se estableció una serie de impuestos aduaneros de entre el 15 y el 50% sobre artículos importados que el país era capaz de producir o que eran de lujo. El hecho financiero más trascendental de su gobierno fue la liquidación del Banco Nacional, la principal institución crediticia creada en 1826, que era manejada por agiotistas ingleses en connivencia con los prohombres del círculo unitario rivadaviano. El 30 de mayo de 1836 Rosas dispuso su cierre y fundó el actual Banco de la Provincia de Buenos Aires ya que, en su concepción, el Estado era el único que podía y debía garantizar la moneda circulante.

La Ley Agraria, sancionada el 10 de mayo de 1836, desconoció la hipoteca que pesaba sobre la tierra pública a favor de los ingleses como consecuencia de la ignominiosa primer Deuda Externa contraída en 1824 por Bernardino Rivadavia con la compañía financiera Baring Brothers. A su vez, Rosas procedió a la venta de tierras públicas detentadas por enfiteutas y especuladores terratenientes que se negaban a pagar un canon justo para renovar la concesión de sus tierras, impulsándose toda una política de colonización de tierras en pequeñas fracciones, con asistencia estatal para sus pobladores.

Por el decreto del 31 de agosto de 1837 estableció la prohibición de la extracción de oro y plata en el país, algo muy codiciado por Inglaterra, Estados Unidos y Brasil, que buscaban cubrir sus quebrantos financieros a costa de nuestras reservas metálicas. El sistema de exclusiva navegación nacional puso fin al sistema de libre navegación de nuestros ríos, sentando las bases para el desarrollo de una marina mercante.

Todas estas medidas generaron un extraordinario progreso a lo largo de todo el país, un gran desarrollo industrial y agropecuario. Por la prosperidad lograda, los salarios de la Confederación Argentina estaban entre los más altos del mundo. Era una Nación orgullosa de su propio destino.

Intervencionismo y colaboracionismo unitario

Para comprender el modus operandi del intervencionismo imperialista mundial de la época, debemos remontarnos al intento colonial desplegado por los franceses  en nuestro país entre 1838 y 1840. El 28 de marzo de 1838, Francia le declaró a la Confederación Argentina el bloqueo al puerto de Buenos Aires. La excusa ante semejante acto de guerra era pretender la libertad de connacionales franceses, que en realidad eran personas acusadas de homicidio, y que los galos estuvieran exentos de la reclusión militar en nuestro país.

Con justa razón, y en defensa de la dignidad nacional, Rosas se mantuvo inflexible desde lo diplomático. Como consecuencia, el contraalmirante francés Luis Leblanc –jefe de las fuerzas navales francesas en América del Sur– decretó el riguroso bloqueo al puerto de Buenos Aires. Si bien la casi totalidad de los recursos provenían de las rentas de Aduana, esta situación se contrarrestó con créditos y contribuciones voluntarias a favor del Estado. Otra circunstancia que facilitaba la resistencia fue la Ley de Aduanas. El cierre del comercio exterior se podía soportar sin generar alguna crisis política o económica.

La insolente agresión francesa también contó con el colaboracionismo unitario exiliado en Montevideo, que a través de la denominada Comisión Argentina buscó aliarse a la potencia agresora. Sus dos máximos exponentes fueron Florencio Varela y Julián Segundo de Agüero, pero su alma fue Bernardino Rivadavia, quien desde Santa Catalina (Brasil) monitoreaba todas las iniciativas anti-nacionales. Por su parte, Juan Bautista Alberdi también realizó en Montevideo una fuerte campaña periodística a favor de una amplia alianza con los franceses. Finalmente, ante la inconmovible resistencia del Restaurador de las Leyes, Francia levantó su bloqueo, suscribiéndose la paz el 29 de octubre de 1840, reconociéndose la total soberanía de nuestro país y enarbolándose la bandera argentina a bordo del buque francés Alcmene para saludarla con veintiún cañonazos de desagravio.

Ante tales circunstancias, el Libertador General José de San Martín, en carta del 10 de julio de 1839 dirigida a Rosas desde su exilio en Francia, afirmó: “Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufriríamos en tiempos de la dominación española. Una tal felonía, ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”. Y en reconocimiento a la firme defensa de la soberanía nacional, el Padre de la Patria le legó su sable a Rosas en su testamento.

A pesar de este rotundo triunfo diplomático de la Confederación Argentina, los unitarios no cesaron en su intención de asociarse con diferentes potencias imperialistas contra su propia nación.

La resistencia nacionalista ante la agresión colonialista de 1845

La intervención colonialista anglo-francesa de 1845 se originó, o mejor dicho, tuvo su excusa, en los sucesos que ocurrían en Uruguay. Las potencias aliadas intimaron a Rosas para que evacuara las tropas argentinas que sitiaban este país y que la escuadra naval del almirante Guillermo Brown levantara el bloqueo sobre Montevideo. Esta situación perjudicaba el comercio europeo. ¿Por qué había un estado de beligerancia entre la Confederación Argentina y el Estado oriental? El presidente uruguayo, General Manuel Oribe, había sido derrocado en 1838 por el General Fructuoso Rivera, quien con apoyo unitario planeó además segregar la Mesopotamia argentina para unirla al Uruguay y así formar un Estado aparte.

Al no prosperar la restitución de Oribe, el acuerdo diplomático fracasó. Las escuadras anglo-francesas se apoderaron de los buques argentinos, bombardeando la ciudad de Colonia y tomando la isla Martín García. Fueron hechos que exaltaron el sentimiento patriótico, en donde todas las provincias, con sus gobernadores y legisladores al frente, se pronunciaron en contra de la agresión ofreciendo sus contingentes para resistir.

Ante el inminente ataque de las poderosas flotas enemigas, el General Lucio Mansilla fortificó el paraje de Vuelta de Obligado, lugar situado sobre la margen derecha del Paraná en la actual localidad bonaerense de San Pedro.

El grueso del ejército de la Confederación mantenía el sitio de Montevideo que no podía abandonarse, ni siquiera debilitarse, ya que esto hubiera significado ceder al propósito del enemigo. Tampoco disponía de la flota de Brown, apresada en la isla Martín García, por lo que la defensa del río debía hacerse desde tierra por milicianos y vecinos. En Vuelta de Obligado las fuerza patrias sólo contaban con cuatro baterías para la defensa. La ‘Manuelita’, al mando del teniente coronel de Artillería Juan Bautista Thorne; la ‘General Mansilla’ al mando del teniente de Artillería Felipe Palacios (servida de tres cañones); la ‘General Brown’, al mando del marino Eduardo Brown, hijo del famoso almirante (con cinco cañones) y la ‘Restaurador Rosas’, al mando del ayudante mayor de Marina Álvaro Alsogaray (con seis cañones). A su vez, en la primera línea de combate se ubicaron 400 hombres de infantería del cuerpo de Regimiento de Patricios, bajo el mando del coronel Ramón Rodríguez.

En total se apostaron para enfrentar a las dos mayores potencias bélicas del mundo un poco más de 2.100 hombres, instalándose 35 piezas de artillería. Y como símbolo de soberanía Mansilla atravesó el curso del Paraná con gruesas cadenas de hierro afirmadas sobre veinticuatro barcazas desmanteladas fondeadas en línea y fuertemente atadas a las cadenas con banderas argentinas. Sobre la orilla entrerriana se posicionó el bergatín Republicano, armado con seis cañones de escaso calibre, una tripulación de dos oficiales, veintiún artilleros y trece marineros.

La fuerza invasora británica estaba formada por el Gorgon, buque insignia a vapor de 1.200 toneladas, al mando del comandante en jefe, capitán Hotham; el Firebrand, también a vapor, comandado por el capitán Hope; la corbeta Comus, al mando del capitán Inglefield, los bergantines Philomel, Dolphin y Fanny, al mando de los capitanes Sullivan, Leving y Key. Portaban en total cincuenta cañones, casi el doble que los argentinos, de mejor puntería y largo alcance. La escuadra francesa estaba integrada por el buque a vapor Fulton, de 650 toneladas al mando del capitán Mazeres; la corbeta Expeditive, al mando del capitán De Muriac; los bergantines Pandour y Procida, al mando de los capitanes Du Marc y Riviere, y la nave capitana Saint Martin, a cargo del comandante Francois Trehouart. Esta última en realidad era la nave insignia de la Confederación, San Martín (al mando del Almirante Guillermo Brown), capturada frente a Montevideo e incorporada a la flota agresora. Los cañones franceses sumaban cuarenta y nueve.

El Combate de la Vuelta de Obligado

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A las 8.43 horas de la mañana de aquel famoso 20 de noviembre de 1845 la poderosa escuadra enemiga avanzó con el Saint Martin al frente, una ofensa que enfureció aún más a los argentinos. Y ante la inminencia del ataque, el General Mansilla realizó una emotiva y conmovedora arenga a su tropa, que quedará por siempre en los anales de nuestra historia: “¡Milicianos del departamento del norte! ¡Valientes soldados federales, defensores denodados de la independencia de la República y de la América! Los insignificantes restos de los salvajes traidores unitarios que han podido salvar de la persecución de los victoriosos ejércitos de la Confederación y orientales libres, en las memorables batallas de Arroyo Grande, India Muerta y otras; que pudieron asilarse de las murallas de la desgraciada ciudad de Montevideo, vienen hoy sostenidos por los codiciosos marinos de Francia e Inglaterra, navegando las aguas del gran Paraná, sobre cuya costa estamos para privar su navegación bajo otra bandera que no sea la nacional… ¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis!… Considerad el tamaño del insulto que viene haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. Pero se engañan esos miserables: aquí no lo serán… ¿no es verdad camaradas? ¡Vamos a probarlo!… ¡suena ya el cañón! Ya no hay paz con la Francia ni con la Inglaterra. ¡Mueran los enemigos!… Tremole en el río Paraná y en sus costas el pabellón azul y blanco, y muramos todos antes de verlo bajar de donde flamea”.

Fue un combate encarnizado: el Saint Martin quedó seriamente dañado y a la deriva. A pesar de que el fuego europeo hizo estragos en las baterías defensoras, éstas no dejaban de responder y dejaron fuera de combate a los bergantines Pandour y Dolphin, obligaron a retirarse al Comus y silenciaron a los cañones mayores del Fulton. Por su parte, el bergantín patriota Republicano, agotada su munición, fue volado por su capitán Craig para evitar que caiga en poder del enemigo. Pronto se hizo más que evidente que la heroica resistencia no lograría mantener a raya a los europeos. Los proyectiles se agotaban al tiempo que las bajas humanas se incrementaban. Esta merma permitió que un comando atacante alcanzara las pesadas cadenas que cortaban el tránsito del Paraná, abriéndolas a martillazos en un yunque improvisado.

Luego del intenso cañoneo, 325 infantes de marina ingleses intentaron un desembarco, pero fueron repelidos a lanza y bayoneta. Hacia las cuatro de la tarde, los proyectiles patriotas se habían agotado, y de esta manera los británicos decidieron intentar un nuevo desembarco al mando de Hotham, jefe de su escuadra. En medio de la feroz lucha, los franceses también desembarcaron tropas para reforzar a sus aliados, siempre apoyadas por el intenso y eficaz cañoneo de las naves. Pero sobre el anochecer de ese histórico día, y luego de haber sufrido graves pérdidas humanas, las tropas invasoras reembarcaron. Las bajas locales fueron un poco más de seiscientas (la tercera parte de los 2.160 hombres que intervinieron en la defensa), mientras que hubo ciento cincuenta del lado de los agresores. El costo de los invasores fue grave, ya que se dañaron diez de sus once naves.

Triunfo de la Causa Nacional

Luego de apoderarse de la entrada del río Paraná, la escuadra enemiga continuó su rumbo por el río, reducida a seis unidades de combate más cuarenta y cuatro navíos mercantes. Esto generó una profunda alegría en los unitarios exiliados en Montevideo, imaginando que este accionar haría caer el gobierno del Restaurador. Pero la épica resistencia nacionalista, lejos de aminorar, prosiguió a lo largo de la costa acosando a cañonazos a los invasores el 9 de enero de 1846 en Tonelero (sur de San Nicolás), para proseguir una semana después en San Lorenzo (norte de Rosario) y Quebracho (al norte de San Lorenzo). Los agresores no tenían forma de aprovisionarse y el ánimo empezó a decaer. Por consiguiente, la maltrecha flota aliada decidió separarse: los franceses navegaron hasta Corrientes con la intención de colocar allí sus productos pero fracasaron. Los ingleses continuaron viaje hasta Asunción, intentando en vano un acuerdo con el mariscal Carlos Antonio López.

Luego de la decepción que generó los magros resultados comerciales, los aliados debieron afrontar el regreso para arribar a Montevideo, siendo nuevamente atacados a cañonazos en Quebracho, Tonelero, San Lorenzo y otras posiciones en el Paraná. En total quedaron incendiados siete barcos, mientras los buques mercantes averiados arrojaron sus mercaderías al agua.

Luego de varias gestiones truncas, lo que pareció imposible, ocurrió: el 24 de noviembre de 1849 se firmó el acuerdo Arana-Southern que básicamente sostenía la evacuación de la Isla Martín García por parte de los ingleses, la devolución de los buques argentinos en el estado previo en el que se encontraban y el reconocimiento de la plena soberanía argentina. Y como cierre de oro, el día 27 de febrero de 1850 –ante un nuevo aniversario de la creación de la bandera nacional– se levantó en la proa de la nave capitana británica Southampton la bandera de la Confederación Argentina, solemnemente desagraviada con veintiún cañonazos. Por su parte, el 31 de agosto de 1850 se firmó el acuerdo Arana-Lepredour con Francia, en idénticas condiciones a lo establecido con los ingleses. En este caso, los veintiún cañonazos de desagravio al pabellón nacional se dispararon con solemnidad desde el buque francés Astrolabe. Fue un enorme triunfo de Rosas y de la Causa Americana.

Argentina para los argentinos

El combate de la Vuelta de Obligado representó una de las páginas más brillantes de toda la historia argentina. En vez de doblegarnos y ser una miserable colonia (como hoy en día), optamos por ser una nación libre. Optamos por el camino de la lucha, del sacrificio, de los desprendimientos personales, del honor, de la dignidad, del orgullo patrio y de la libertad.

Tal como lo sostiene el Partido Bandera Vecinal, la Soberanía Política debe ser siempre un principio irrenunciable. Si alguna vez fuimos capaces de protagonizar una epopeya de esta magnitud, esa Argentina orgullosa de su propio Ser volverá a triunfar y lo hará bajo un gobierno auténticamente Nacionalista.

Ante un nuevo aniversario del Día de la Soberanía Nacional… ¡Gloria y Honor a los Héroes del Combate de la Vuelta de Obligado! ¡Gloria y Honor a su ilustre defensor, Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas!

Los mapuches y la secesión territorial de la Argentina

¿Qué reclaman?

Desde hace varios años el sur argentino es objeto de sistemáticas ocupaciones y reclamos  territoriales violentos por parte de los muy promocionados mapuches, un pueblo “originario” sólo en la inventiva del Foreign Office británico. Para la reivindicación de tierras consideradas como “propias” se amparan en el artículo 75, inciso 17, de nuestra Constitución Nacional, que sostiene: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones”.

Fuertemente organizados, en la actualidad usurpan terrenos que no les pertenecen por ser  legalmente de propietarios privados, del Estado o de Parques Nacionales. Por citar tan sólo algunos ejemplos de los muchos que abundan, en la provincia de Neuquén han ocupado un hotel 5 estrellas en la localidad Villa Pehuenia; se han “instalado” en el cerro Belvedere ubicado en Villa La Angustura, como así también en la estancia Tiger Way ubicada en el lago Quillen, en el departamento Aluminé. A su vez, en la provincia de Río Negro reclaman 500  hectáreas en tierras aledañas al cerro Otto en San Carlos de Bariloche, como así también un extenso campo perteneciente a la Escuela Militar de Montaña ubicado en el Circuito Chico barilochense. Hasta llegan a cobrar peajes paralelos ilegales, invocando que están en “tierra mapuche”. Según las investigaciones, ya hay más de 400 ocupaciones de tierras ricas, y se estima que en la actualidad hay más de 120.000 mapuches en la Argentina, cerca de los cuales 80.000 residen fundamentalmente en Neuquén y en el resto de las provincias sureñas.

El origen de los mapuches

A pesar de la sistemática tergiversación historiográfica oficial, los tan promocionados  «mapuches” nunca existieron. En realidad se trata de araucanos, un pueblo guerrero proveniente de la provincia de Arauco en la República de Chile. En tal sentido, cuando en 1550 la Corona española crea la Capitanía General de Chile, algunos araucanos –ante el avance de los españoles– comienzan a emigrar cruzando la Cordillera de los Andes. La emigración fue una constante desde el siglo XVI en adelante, pero se hizo verdaderamente masiva desde el siglo XIX. Por eso nunca fueron un “pueblo originario” de nuestro actual territorio, sino unos invasores. Y mientras los araucanos llegaban a lo que hoy es Argentina, estas tierras ya estaban ocupadas por los reales pueblos originarios de la zona, los tehuelches, puelches, ranqueles y pampas, pueblos que los mismísimos araucanos, en cruentas guerras, hicieron desaparecer en un verdadero genocidio. Los hoy burdamente denominados mapuches acusan al General Julio Argentino Roca de genocida, cuando fueron sus ancestros los responsables del exterminio de los tehuelches. Por esta razón,  investigadores argentinos serios como Estanislao Zeballos, Lucio Mansilla o Manuel Prado no mencionan en sus libros a los mapuches como pueblo originario. Tampoco Juan Manuel de Rosas o el General Roca los mencionan en sus respectivas expediciones hacia el Sur.

Y en el marco de la denominada ‘Campaña del Desierto’ de 1879 encabezada por Julio Argentino Roca, General en Jefe del Ejército Argentino, el futuro presidente enfrentó precisamente a los araucanos, que ya contaban con fusiles Remington provistos desde Chile por obra y gracia de la diplomacia inglesa, a cambio de ganado criollo que era robado por los sistemáticos malones. Prueba de ello es que la columna del Ejército Nacional comandada por el Gral. Villegas tenía como objetivo clausurar y controlar los pasos andinos por donde les llegaban a los araucanos los fusiles Remington.

La Campaña de Roca estuvo destinada a integrar, a incorporar de manera efectiva el sector patagónico que por derecho histórico y político siempre nos correspondió y que estaba bajo el poder tiránico del malón araucano, cuyos frutos más notables eran el robo de ganado y de mujeres, y la provocación de incendios. En realidad, la expedición del General Roca resultó ser la primera guerra contra Chile y no una “campaña contra el indio” como vulgarmente se quiere dar a entender. Es que el 90% de la población chilena era indígena, lo que no es cosa menor ya que en definitiva nuestro país defendía la soberanía sobre una Patagonia que los caciques araucanos deseaban…. y que eran chilenos. Entonces, ¿con qué derecho los mapuches invocan en la actualidad el carácter de “pueblo originario” en el suelo argentino?

El imperialismo británico

Las falsas reivindicaciones que llevan adelante los mapuches son maniobras antinacionales  manejadas desde las mismísimas superestructuras internacionalistas, más en concreto desde el Foreign Office británico, uno de los principales bancos de cerebros del Nuevo Orden Mundial. A su vez, la “causa mapuche” es una de las grandes banderas levantadas por el marxismo internacionalista que hace del indigenismo recalcitrante una suerte de causa suprema de lucha, haciéndole siempre el juego al expansionismo plutocrático-capitalista. A ello hay que sumarle la complicidad de una clase dirigente que prácticamente convive con el reclamo mapuche y que no muestra ningún tipo de reacción seria ante tamaña problemática.

La sede mapuche se encuentra en Inglaterra, a través de la conformación de su principal ONG denominada Enlace Mapuche Internacional, ubicada en 6 Lodge Street, Bristol, Inglaterra. La dirección de la sede no podía ser más simbólica: “La sexta calle de la logia”, en clara referencia a la Masonería. Su sitio oficial en la web es www.mapuche-nation.org, un sitio que se edita en inglés, francés, alemán y español. Salvo un nombre de origen araucano, Reynaldo Mariqueo, el resto de los miembros ejecutivos de la ONG tienen nombres anglos: Watson, Melville, Stanley, McCarthy, Chambers y Harvey. Y entre sus más “ilustres” colaboradores se destaca el parisino Philippe Paul Alexandre Henry Boiry, auto-titulado «Príncipe de Araucania y Patagonia», Gran Maestre de la Masonería Francesa, descendiente del internacionalista Orélie Antoine de Tounens y de fuertes vínculos con la Banca Rothschild.

El sitio oficial de la web resalta el origen británico en la “causa” mapuche: “Enlace Mapuche Internacional o Mapuche International Link (MIL) fue fundado el 11 de mayo de 1996 en Bristol (Reino Unido). Tuvo su origen en un grupo de mapuches y europeos preocupados por la situación de las naciones y pueblos indígenas de América y concienciados por los derechos inalienables que les asisten. Esta nueva organización vino a reemplazar al Comité Exterior Mapuche (CEM), organización que venía operando internacionalmente desde enero de 1978 desde su base ubicada en la ciudad de Bristol. MIL heredó y puso en práctica los principios y objetivos del CEM con la firme determinación de contribuir a la lucha de los pueblos indígenas para lograr mayores niveles de autonomía y libre determinación en sus procesos de desarrollo. La creación de esta nueva organización se enmarcó dentro del programa de las Naciones Unidas conocido como ‘Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas’ del Mundo (1995 a 2004), cuyo objetivo fue promover y proteger a nivel mundial el respeto de los derechos de los pueblos indígenas en cuestiones tales como los derechos humanos, el medio ambiente, el desarrollo, la salud, la cultura y la educación”.

Sin lugar a dudas, el gran objetivo es la conformación del “Estado Mapuche” dentro de la actual Patagonia argentino-chilena. Inclusive se difunde impunemente, y ante la total  indiferencia de funcionarios provinciales y del Gobierno Nacional, el mapa de la ‘Nación Mapu’, que va desde el Océano Pacífico hasta el Océano Atlántico, que toma la 9ª y la 10ª región sureña de Chile y prácticamente un 30% del territorio argentino. Así lo sostiene también su sitio web: “La Nación Mapuche está ubicada en el sur de los territorios que hoy ocupan los estados de Chile y Argentina. Hace un poco más de 130 años su territorio ancestral, y el de otros pueblos originarios aliados, se extendía desde el sur del río Bio-Bio (Chile) hasta el extremo austral del continente, y en Argentina desde los ríos Colorado y Salado hasta el estrecho de Magallanes”.

Conclusión

Con el establecimiento del “Estado Mapuche”, alentado por el Foreign Office, la Masonería Internacional y el marxismo cultural, lo que se busca en el fondo es fracturar el territorio de la República Argentina en aras del geoestratégico expansionismo británico. El Reino Unido tiene vitales intereses geopolíticos en el Atlántico Sur, razón por la que, gracias a su poderío atómico y al de la OTAN, usurpa las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur, con proyección hacia nuestro sector antártico.

En nuestro país los araucanos –artificialmente denominados mapuches–, no sólo invadieron el sur argentino desde el siglo XVI sino que exterminaron a nuestros tehuelches patagónicos. En la actualidad reclaman tierras que no les pertenecen y desconocen nuestra integridad territorial como país soberano. El problema es más serio de lo que parece, está en juego nada más ni nada menos que nuestro patrimonio territorial. Por eso hoy más que nunca hace falta un gobierno auténticamente Nacionalista que ponga fin a la inoperancia -cuando no la indiferencia– de los diferentes gobiernos locales de turno. Tomemos real conciencia del peligro mapuche en nuestra Patria, de cómo los poderes mundiales operan entre bastidores en claro perjuicio del Destino Nacional. ¡Argentina Despierta!

Artículo publicado en el Periódico Bandera Nº 11 (Agosto 2016)

El neocolonialismo chino: Argentina en peligro

El neocolonialismo chino: Argentina en peligro

Hace 82 años, la Argentina firmó con Inglaterra el ignominioso Pacto Roca-Runciman; un tratado que concedió todo tipo de beneficios a los intereses británicos en materias primas, transporte, exenciones impositivas y comercio. El contenido del acuerdo, rubricado durante la dictadura de Agustín P. Justo, fue tan vergonzoso, que Arturo Jauretche lo denominó “estatuto legal del coloniaje”. En estos tiempos, el dominio británico perdura en la Argentina: las Malvinas aún continúan ocupadas, las corporaciones anglosajonas controlan distintos resortes de nuestra economía, y la mentalidad pro-inglesa se mantiene viva en el espíritu de buena parte de nuestra clase gobernante.

Pero el nuevo siglo trajo nuevas potencias y nuevos problemas. En febrero del 2015, la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner cerró en Beijing un claudicante acuerdo económico, financiero y comercial con China, lo que se dio a entender como una “alianza estratégica integral”. Rubricó un total de 15 convenios con su par chino Xi Jinping, estableciéndose amplias facilidades a diferentes multinacionales del gigante asiático (casi todas estatales y bajo el férreo control de la dictadura comunista) para que “inviertan” en nuestro país en áreas estratégicas como energía, tecnología nuclear, petróleo, minerales, productos manufacturados, comunicaciones, agricultura, centros de investigación y desarrollo como así también en parques industriales. Es decir, amplias concesiones al capital chino a cambio de divisas con tasas subsidiadas, en un verdadero acto de vasallaje y de violación a nuestra Soberanía Nacional. En tal sentido podemos destacar:

• La adjudicación directa de diferentes proyectos y mega emprendimientos de obra pública a favor de corporaciones multinacionales chinas. Son ejemplos de ello la supuesta modernización del ferrocarril Belgrano Cargas; la compra de barcos y dragas; los proyectos de riego en la provincia de Entre Ríos, como así también la construcción de las represas “Kirchner” y “Cepernic”. Esto incluye el otorgamiento de exenciones impositivas y holgados beneficios para empresas chinas ya radicadas en nuestro país.
• La insólita construcción de una estación espacial china en Neuquén (prácticamente terminada) en la localidad de Bajada del Agrio.
• Amplias ventajas migratorias, facilidades para que cualquier ciudadano chino pueda instalarse en la Argentina y acceder sin ningún tipo de trabas al mercado laboral, como así también la potestad de realizar actividades profesionales por cuenta propia.

Es decir, a cambio de préstamos que el kirchnerismo no había conseguido del mercado internacional (en su mentalidad de endeudamiento capitalista), la Argentina se comprometió a usar sólo tecnología china, otorgó adjudicaciones directas y se expuso a la masiva llegada de obreros orientales. A través de un swap (acuerdo financiero) se permitió el flujo directo de yuanes para reforzar temporalmente las vaciadas reservas del Banco Central. El swap financiero rondó en el orden de los 11.000 millones de dólares, y sólo sirvió para que el kirchnerismo pudiera controlar por unos pocos meses el despojo al Tesoro Nacional. Al día de hoy el swap se gastó casi en su totalidad, y en diciembre se convirtió a dólares una parte de los últimos fondos, los cuales fueron depositados en una cuenta a nombre del Banco Central, según informó el presidente de dicha entidad, Federico Sturzenegger.

Al igual que en el pacto Roca-Runciman del año ’33, la letra chica de este humillante acuerdo se desconoce incluso al día de hoy.

Lo cierto, es que en los últimos años China nos ha comprado sobre todo soja, nos ha vendido trenes y una verdadera avalancha de productos manufacturados que le hacen una competencia ruinosa a la industria local. También ha sido relevante la presencia china en nuestro país en emprendimientos de megaminería. Los acuerdos incluyen mucha financiación en diversos campos, y obliga a la Argentina a eliminar las licitaciones que podrían suponer mejores condiciones para el país. Ante los enormes beneficios dados por el gobierno, los capitales chinos se quedan con obras y proyectos que van desde la minería hasta el petróleo y los ferrocarriles. Ante la falta de dólares, la relación bilateral con China experimentó un giro de 180 grados.

La dictadura comunista dejó de ser señalada como el socio comercial «malo» que contribuía al fenómeno de la sojización del campo argentino y que ponía en riesgo a la industria nacional. Se convirtió no sólo en un socio relevante sino también en uno de los principales soportes financieros del Banco Central. La Argentina le vende a China productos sin valor agregado, mientras que la nación asiática inunda el mercado interno con electrónica, celulares, televisores y maquinaria pesada. De hecho, durante el período 2003-2013, el 85% de las exportaciones argentinas se concentraron solamente en porotos de soja, petróleo y aceite de soja.

NEUQUÉN: UNA BASE MILITAR CHINA PARA DOMINAR LAS COMUNICACIONES

El neocolonialismo chino: Argentina en peligro

Foto de la base china en Neuquén (Diario Clarín)

Del pacto firmado entre el kirchnerismo y China, uno de los escándalos más grandes fue la instalación en la provincia de Neuquén de una base espacial de dicho país, de 200 hectáreas y con una exención impositiva de 50 años. Argentina no tendrá ninguna injerencia ni sacará provecho efectivo de dicha base.

A pesar de que los chinos afirman que la base será de uso civil y para “observación lunar”, lo cierto es que existen serios indicios de que todo eso es falso. Por ejemplo, la empresa china que construye y dirige la estación es la corporación “China Satellite Launch and Tracking Control General” (CLTC), que depende directamente del Departamento General de Armamentos del Ejército Popular de Liberación de China.

Roberto García Moritán, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, ratificó que las obras empezaron antes de que hubiera una aprobación por parte del Congreso y aseguró que la antena que se está construyendo «tiene la capacidad de interferir comunicaciones». «El beneficio para Argentina no lo puedo deducir», añadió Horacio Quiroga, intendente de Neuquén.

Ricardo Runza, experto en seguridad nacional, explicó que la base «depende de un agencia paramilitar», sosteniendo además: «Vemos a esta base con fines fundamentalmente militares. Implica una cuasi cesión de soberanía argentina a una potencia extranjera. La antena que se ve en la base de Neuquén es una antena que da lugar a comando y control para viajes al espacio profundo. Pero la antena también tiene la posibilidad de servir para fines militares, de comando y control de satélites, en una gama de satélites que circulan por determinadas órbitas que pasan por el hemisferio occidental, es decir, todo lo que es América en conjunto. Y probablemente sirva para estar interconectados con una serie de otras estaciones que tiene China –que tiene varias– en una red que permita, por ejemplo, servir como un nexo de información, para triangulación de información, para comando y control del sistema ASAT (anti-satélite)”.

Con la estación neuquina, China contará por primera vez con antenas que permitirían una cobertura y visibilidad casi completa de la Tierra. Asimismo, la estación es a la vez un centro potencial de escaneo de comunicaciones, rastreo y detección de satélites, control de lanzamientos a escala global e incluso, en caso de necesidad, de misiles, drones, y otras actividades militares semejantes. Vale decir, el problema de fondo es geopolítico: Con esta instalación se usa al país como un peón en el tablero de ajedrez mundial y en el marco del programa chino de predominio espacial.

La agencia informativa La Gran Época, que desde hace años viene denunciando los abusos y crímenes del régimen comunista chino, explicó en un detallado informe titulado “Por qué la estación espacial china en Argentina tendrá usos militares” que a la estrategia militar de la dictadura oriental se la conoce como “el conejo blanco de panza negra”, que sería el equivalente a la metáfora occidental “lobo con piel de cordero”. En dicho artículo, la agencia observa que el régimen de Beijing no tiene por objetivo acumular enormes arsenales que llamen la atención de sus enemigos, sino que su premisa es desarrollar tecnología que pueda anular e incomunicar equipos rivales.

A pesar de su enorme superioridad poblacional en términos numéricos, China es consciente de que los occidentales son superiores en armas y en capacidad de combate. Sin embargo, la gran debilidad de esas potencias es su casi desmedida dependencia de la tecnología. Hoy por hoy, Estados Unidos, Europa y Rusia basan toda su planificación bélica en sistemas de geoposición y comunicación satelital como el GPS, el GLONASS o el incipiente Galileo. Incluso una potencia emergente como India está trabajando en su propio proyecto, el IRNSS. Ahora bien, ¿qué pasaría si de un día para el otro los satélites desaparecen y las tropas quedan incomunicadas? ¿Qué ocurriría si la tecnología deja de ayudar a los soldados, y los generales permanecen encerrados en sus cuarteles sin mapas ni referencias de combate de ningún tipo? ¿Cómo reaccionaría el mundo si Internet se corta y los canales de radio y televisión dejan de emitir sus señales?… China prepara ese escenario.

Un informe desclasificado en septiembre de 2010 del Centro Nacional de Inteligencia Terrestre de EE.UU. planteó: “Estas armas modernas permitirán a las fuerzas de baja tecnología de China prevalecer sobre las fuerzas de alta tecnología de EE.UU. en un conflicto localizado”. El documento cita también a los ciber-ataques, el uso de radiación por microondas y los pulsos electromagnéticos como otras armas de esta estrategia.

En 2013, el Pentágono emitió otro informe, que llamativamente fue eliminado del portal www.defense.gov, en el cual vuelve a advertir sobre las intenciones chinas de tomar control del espacio. “Los estrategas del Ejército Popular de Liberación consideran que la capacidad de utilizar el espacio y negar el acceso al espacio a los adversarios es un punto central para iniciar una guerra moderna e informatizada” sostiene el documento, y más adelante cita a un analista militar chino, que dijo que “destruir o capturar satélites y otros sensores… privará al oponente de iniciativa en el campo de batalla y [les dificultará] desplegar completamente sus armas guiadas”.

Comprendiendo todo esto, cabe concluir que la base china en Neuquén es directamente un auténtico peligro para nuestra seguridad nacional, y que las consecuencias a mediano plazo serían nefastas.

INMIGRACIÓN CHINA DESCONTROLADA

El neocolonialismo chino: Argentina en peligro

Como mencionamos previamente, el acuerdo de coloniaje incluye entre sus cláusulas un punto llamativo (el artículo 6 de dicho convenio), donde promueve la inmigración masiva china a la Argentina. El diplomático argentino Felipe Frydman escribió en enero del año pasado una nota para el diario Perfil titulada “Invasión China”, donde afirma que esa cláusula “constituye una explicitación de la decisión del Poder Ejecutivo de promover la inmigración china como lo hiciera en 2004 con la inmigración latinoamericana a través de la Ley 25.871 y de los Acuerdos de Patria Grande” y que “la redacción tampoco está limitada a las obras de infraestructura que se otorgarán a las empresas chinas en virtud del artículo 5 (…) El artículo 6 cubre todas las actividades económicas en forma dependiente o independiente, no está limitada al empleo por empresas chinas, y en consecuencia aparece como probabilidad cierta que se adoptó una decisión política de promover esta inmigración.”

Actualmente se estima que en Argentina viven alrededor de 100 mil inmigrantes chinos, en su enorme mayoría “minimercadistas” que lograron acabar con los almacenes y despensas argentinos e instalaron un sistema comercial propio, al cual ni siquiera la política de “Precios Cuidados” pudo someter. Esta situación podría empeorar, y se espera que en los próximos años la cantidad de chinos residentes en Argentina se multiplique varias veces de la mano de la instalación de nuevas empresas y de proyectos como la base de Neuquén.

Todo esto ya pasó en Africa, continente del cual China se convirtió en el principal inversionista, con desembolsos por más de 200 mil millones de dólares por año en países como Angola, Sudáfrica, Sudán o Níger. Paralelamente, en Zambia, Tanzania, Ghana, Chad y Nigeria los chinos erigieron zonas francas industriales, las cuales son vigiladas por personal militar oriental. La influencia del régimen comunista es tan poderosa, que en 2011 la construcción de la nueva sede de la Unión Africana –organismo que nuclea a 54 Estados del continente- fue enteramente financiada por Beijing. En total, la obra costó 200 millones de dólares y se encuentra emplazada en Adís Abeba, la capital de Etiopía.

China le ofrece a los africanos préstamos a bajo interés y obras públicas a cambio de recursos naturales y permisos para instalar bases. Políticamente también hay entendimiento, en China gobierna una dictadura, y en la mayor parte de Africa también. En Latinoamérica, teóricamente, se respeta el valor de la Democracia y la República, sin embargo ningún gobierno se molesta en denunciar los aberrantes abusos contra los Derechos Humanos de la mayor dictadura del planeta, y muy por el contrario, muestran una complacencia y sumisión filo-africanas a la hora de negociar.

MAURICIO MACRI: ¿EL OTRO SOCIO DE CHINA?

Como se observa, la situación es más que preocupante. El kirchnerismo firmó un pacto que sometió a la Argentina a los designios chinos, e hizo ingresar al país como actor involuntario de la nueva guerra tecnológica. A su vez, la inmigración oriental crece desmesuradamente, y no son claras las razones por las cuales decenas de miles de familias cruzarían todo el mundo para venir a instalar un minimercado o un restaurante de modalidad “tenedor libre” o “comida por kilo” en Almagro, Pergamino o Paraná, salvo que hubiese otro proyecto distinto al aparente. Recordemos nuevamente que la estrategia china es la del “conejo blanco de panza negra”…

El neocolonialismo chino: Argentina en peligro

Yuan Jiang Ping, nuevo legislador del PRO, inaugurando un local oficialista junto a Horacio Rodríguez Larreta

El presidente Mauricio Macri cuestionó en enero de 2015 el pacto, pero no por su contenido, sino por sus formas. En declaraciones a la prensa, el actual mandatario afirmó: “Los acuerdos son una buena idea pero mal hecha”. Esto tensionó la relación del PRO con China, pero la situación rápidamente se revirtió. En diciembre del año pasado asumió como legislador macrista por la Ciudad de Buenos Aires un inmigrante chino, Yuan Jiang Ping, quien no habla español pero fue puesto a dedo por la embajada de su país, y que habría aportado más de un millón de dólares a la campaña de Rodríguez Larreta.

Otro dato preocupante vinculado al primer mandatario es que su padre, Franco Macri, creó en el año 2009 un holding empresario denominado “Macri Group”, que está específicamente destinado a “atraer inversiones chinas a la Argentina”. El “Grupo” tiene su sede local en la calle Juncal al 1300 de la Capital Federal, y varias oficinas en Beijing y en otras ciudades de la nación asiática. Como es de imaginarse, para este emprendimiento el padre del presidente no estuvo sólo, sino que contó como socio estratégico al fondo inversor “Hadrian Consulting Limited”, cuya sede estaba ubicada en Gran Bretaña y que misteriosamente se disolvió en marzo del 2013. A su vez, Franco es Consejero Senior para las Inversiones en América Latina por la “Asociación para la Promoción y el Desarrollo Industrial” de la República Popular China. Cabe preguntarse, en qué medida influirá o no el negocio de la familia presidencial con la dictadura comunista en las decisiones del actual gobierno nacional.

EL NACIONALISMO FRENTE AL COLONIALISMO EXTRANJERO

El partido Bandera Vecinal sostiene una política exterior basada en el interés superior del Pueblo Argentino, y advertimos que no sólo debemos protegernos del colonialismo anglosajón, sino que también debemos enfrentar con claridad el intento de dominación que la dictadura comunista china está tratando de implantar en nuestro territorio. Este informe demuestra que no estamos ante hechos aislados, sino que podríamos encontrarnos ante un proyecto que socava nuestra ya debilitada soberanía nacional.

Como Nacionalistas, como patriotas, debemos asumir el desafío de defender a nuestra tierra, pues como ha dicho Kalki: “Por el Nacionalismo pasa el meridiano de la lucha de la Patria contra la antipatria. El Nacionalismo es el antídoto ante las falacias imperialistas y globalizantes. El Nacionalismo es la auténtica doctrina libertaria para este siglo XXI, es el camino hacia nuestra libertad nacional e individual, es el camino hacia la revolución integral”.

Artículo publicado en el Periódico Bandera Nº 4 (Enero 2016)